Foto: Lechuguinos.com
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Los escuálidos creen que luego de una invasión gringa, Venezuela se convertirá en el “maravilloso mundo de Disney”.

Constanza Rubio, residente de El “Country” en Caracas, dijo, al equipo de Lechuguinos.com -que por supuesto debió camuflarse con ropa de marca prestada y un carro tomado de la embajada de Italia- que si Guaidó llegaba a la presidencia de Venezuela, lo primero que debía hacer era desparecer cualquier símbolo representativo de las etnias indígenas venezolanas, porque, según esta entrevistada, los indios, no son gente.

También comentó: “estamos pasando la peor situación de nuestras vidas, hace 10 años mi familia y yo podíamos desayunar, almorzar y cenar con salmón fresco, pero ahora compramos cada semana unos 10 kilos que equivalen a 500$ y que debemos dividir para 5 días de almuerzo”.

Quedamos atónitos. Para esta mujer es una catástrofe no poder desayunar salmón, pero nos informó que lo compensaba con jamones importados desde España, aunque según ella podría comprar de vez en cuando en una charcutería de las Mercedes, algo de queso para los panes y arepas que prepara la empleada doméstica para el grupo de trabajadores que laboran en su casa de 10 hectáreas, con área de juego y piscina, la cual pudimos disfrutar gracias a que la dueña pensó que éramos unos periodistas pagados por una gran corporación internacional financiada por EEUU.

¿Cómo se visualiza a Venezuela? Le preguntamos. Rubio contestó: “una Venezuela donde no hayan casas regaladas, aquí se tiene que sudar la gente sus casas y cosas trabajando duro”.  Además dijo: “los pobres no pueden tener servicios subsidiados, ellos tiene que pagar, los pobres son pobres porque quieren”.

“Las avenidas, calles y sectores de nuestro país deben tener nombres más, no sé, más nice. No puede ser que una zona se llame ‘Gato Negro o La Hoyada’, es una falla, debemos cambiar eso”. Recalcó la caraqueña, mientras mandaba a sus empleados a traernos lo que quisiéramos. Y, no es que seamos atrevidos, pero quisimos comer bastante rico aunque nos causara náuseas la forma de hablar tan sifrina de la mujer.

Rubio, se refería una y otra vez a Estados Unidos como el paraíso en el que se debe convertir Venezuela. “Todo allá es perfecto, hay parques y es caro, muy caro, pero la gente tiene para pagar porque viven para trabajar, sabes, trabajan y trabajan, pero eso no es nada para lo que ganan”. Además dijo: “Yo quiero que Venezuela sea así”, y entonces le preguntamos: ¿cómo podría convertirse Venezuela en un EEUU? “Bueno, con que los gringos vengan, maten a los chavistas y monten en el poder a Guaidó o hasta ellos mismos, bastaría”.

“Mis hijos de 4 y 5 años merecen vivir en un Disney World todo el tiempo” recalcó la residente de Caracas. Alegando que eso un mundo mágico de princesas y cuentos de hadas es lo que merece Venezuela después de la “dictadura” de Nicolás Maduro.

Y, entonces era nuestro turno, corriendo el riesgo de ser quemados vivos o picados en pedacitos, pero aún así le preguntamos: ¿sabe algo de las guerras que ha iniciado EEUU y cuántas víctimas fatales han dejado? “Bueno, realmente no sé, pero tampoco me importa porque esa gente seguro se merecía que la máxima potencia les diera una lección por mentes subdesarrolladas” expresó. Mientras seguía evadiendo el hecho de que esa máxima potencia que defiende a capa y espada a través de su imperio, ha desatado muertes a niños y civiles inocentes, dejando a países destruidos por su afán de adueñarse de territorios ricos en petróleo, recursos naturales y humanos con el apoyo de aliados también guerreristas.

Le fuimos nombrando uno a uno los países afectados, incluyendo los de nuestra América. Pensó que la estábamos troleando, pero era muy en serio, todo.

Entendió el mensaje, que, por supuesto íbamos a difundir cómo vive la gente de la alta alcurnia la crisis venezolana de la que tanto se quejan, mientras pueden gastar más de 2000$ comprando salmón y jamón importado al mes. Sin contar todo lo demás. Los que aprovecharon al máximo las bonanzas de Venezuela.

Esta muchacha, se puso como loca, cuando supo que éramos infiltrados chavistas empezó a gritar y a empujarnos hacia la puerta de salida porque “éramos unos patas en el suelo, vagos” además dijo que ahora entendía porqué éramos morenos y no blancos de cabello castaño claro.

Lo demás, se lo dejamos a su imaginación.

Redacción Lechuguinos

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