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Transportistas de mercancías peligrosas ejercen huelga indefinida para exigir mejoras salariales y contra servicios mínimos impuestos por el Gobierno.

La protesta que tendrá efecto sobre el abastecimiento de combustible, racionado con suministros máximos de 15 o 25 litros, tiene lugar en medio de las vacaciones de verano y cuatro meses después de la anterior huelga en el sector, que provocó problemas de abastecimiento en los aeropuertos y el transporte público, y dejó puntos de venta secos por todo el país.

Según se informó, en las primeras horas de hoy 430 estaciones de servicio estaban sin gasolina o gasóleo, lo que representa aproximadamente el 15 por ciento del total de estos puestos en todo Portugal.

Con la movilización, el Sindicato Nacional de Transportistas de Mercancías Peligrosas y el Sindicato Independiente de los Transportistas de Mercancías exigen que la patronal del sector, Antram, cumpla el acuerdo firmado tras el anterior paro, que reconoce aumentos salariales para los transportistas.

El Gobierno portugués declaró ‘emergencia energética’ y dijo que había combustible para tres meses. En tal sentido, estableció servicios mínimos del 100% para prioritarios como aeropuertos, puertos, servicios de seguridad, bomberos y emergencias médicas; del 75% para transporte público, y del 50% para el suministro general de ciudadanos.

El racionamiento de combustible impone a los conductores un límite de suministro de 15 litros de gasolina o gasóleo en las gasolineras especialmente designadas por el régimen de servicios mínimos decretado por el Gobierno, y de 25 litros en todas las demás.

Los sindicatos anunciaron este lunes que dejarán de cumplir los servicios mínimos al considerar que su paro ha sido saboteado en las primeras horas.

Denunciaron que varios camiones cisterna con combustible comenzaron a operar antes de las 07:00 (hora local), cuando inicialmente estaba previsto que los servicios mínimos comenzasen una hora más tarde. Un reparto que ‘no estaba previsto’.

En caso de que los servicios mínimos no se cumplan, se prepararon agentes de las fuerzas de seguridad y militares para que conduzcan los camiones cisterna y el Gobierno no descarta tampoco tener que intervenir legalmente la huelga, si fuese necesario, para asegurar el funcionamiento de los servicios esenciales.

En los últimos días miles de ciudadanos han acudido de forma generalizada a llenar el depósito de sus vehículos por precaución. Algunos, incluso, lo han hecho en estaciones de servicio de combustible españolas, al otro lado de la frontera, donde además el precio del combustible es más barato.

Redacción Lechuguinos+Prensa Latina

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