Mauricio Macri
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El valor del peso argentino continúa su devaluación frente al dólar, generando de esta manera un duro golpe al bolsillo de los argentinos.

Alcanzando un nuevo record de 28 pesos por cada dólar, el valor del peso argentino continúa con su devaluación frente a la moneda estadounidense, fenómeno que viene ocurriendo desde hace semanas.

Este suceso golpea fuertemente el bolsillo de las clases medias y bajas de Argentina y no sé sane cuando se calmará esta caída en picada que marca drásticos movimientos económicos.

La causa de esto se debió en un primer momento al cambio de peso argentino a dólar de parte de importantes influencias en la economía e incluso ahorristas comunes.

Un dudoso Banco Central frente a esto hizo que no llevará cabo ninguna intervención por respetar la autonomía del mercado pero esto concluyó con el Gobierno de Macri pidiéndole ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI).

En este sentido, el economista de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Ignacio Carballo respondió a la interrogante sobre quienes serían los más perjudicados: «Casi todos los argentinos».

En primer lugar, porque «activando un crédito de 50.000 millones de dólares con el FMI se pierde margen de acción, ya que la política económica pasa automáticamente a estar más condicionada», opina.

Asimismo, añade: «No impacta solo a mediano y largo plazo, sino en un lapso cortísimo y en bienes de primera necesidad, afectando severamente a las personas de menores recursos, la base de la pirámide social».

Otro conflicto se presenta por el salario de los trabajadores y su reducción del poder adquisitivo. Por este motivo, el Sindicato de Choferes de Camiones, la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), la Comisión General del Trabajo (CGT) anunciaron una huelga general en conjunto para el lunes 25 de junio.

Los camioneros, por su parte, amenazan con extender aquella medida incluso hasta el 27 del mismo mes, siendo aquel medio de transporte vital para trasladar elementos importantes para el desarrollo de la vida cotidiana argentina, como alimentos, dinero para los cajeros automáticos o mensajería.

Por su parte, el expresidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, había asegurado que no existen metas de inflación para este año, y el 14 de junio presentó su renuncia.

De este modo, además del impacto simbólico de su mensaje hacia el colectivo de trabajadores argentinos, el Estado reconoce que los precios seguirán subiendo hacia valores que todavía son difíciles de predecir.

Redacción Lechuguinos – RT