El petróleo es el factor más importante del comienzo y el prolongamiento del conflicto armado en Siria, que ya ha entrado en su décimo año.

A pesar de la derrota del proyecto terrorista en Siria, que fue una herramienta para profundizar la crisis en el país árabe, EE.UU. aún cree que puede abanderar esa guerra y extenderlo a otros campos, es decir económicos.

La guerra económica constituye imponer sanciones contra Siria aplicando la llamada “Ley Cesar”, un reglamento que modificó el tablero regional y fortaleció la posición de Washington para robar el petróleo y el gas del país árabe.

Dicha ley es un instrumento jurídico para aislar al Gobierno de Damasco y bloquear a sus aliados. Uno de sus puntos más relevantes es que prohíbe la reconstrucción de la infraestructura del país bajo el régimen actual no permitiendo la inversión de compañías extranjeras en dicha reconstrucción.

La imposición de la “Ley Cesar” llega en un momento en que Damasco está lidiando con una crisis económica cada vez más profunda y con una devaluación de su moneda del 78 %, tal y como informó el Banco Central de Siria.

En el marco de su política de robo de los recursos del país, ahora, EE.UU. se ha centrado en saquear el petróleo sirio mediante la firma de acuerdos económicos con los grupos de la oposición siria.

Los ladrones acuerdan robar el crudo sirio

El senador del Partido Republicano de EE.UU., Lindsey Graham, declaró que el jefe de las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), Mazlum Abdi, ha firmado un acuerdo con una compañía petrolera estadounidense para modernizar los campos petroleros en el noreste de Siria.

Graham ha hecho estas declaraciones durante una sesión del Comité de Relaciones Exteriores del Senado que contó con la presencia de Mike Pompeo, secretario de Estado de EE.UU.

Pompeo expresó el apoyo de la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, a esta iniciativa. “El acuerdo tomó más tiempo de lo esperado, pero estamos en el proceso de implementarlo ahora”, aseguró el secretario de Estado de EE.UU.

Según los informes, la compañía estadounidense “Delta Crescent Energy LLC”, bajo el auspicio de Graham, va a activar los pozos petroleros de Siria en la región de Al-Yazira, donde Estados Unidos tiene desplegados miles de tropas para dominar los campos del crudo y gas más importantes del este del país.

El Gobierno de Damasco condena el acuerdo y lo considera “nulo”. La Cancillería siria ha afirmado en un comunicado que dicho convenio es nulo y sin efecto legal alguno, y ha señalado que ese contrato supone un “robo integrado”. “Solo se puede describir como un acuerdo entre ladrones, en el que unos están robando y otros están comprando”, ha lamentado.

Campos de petróleo y gas de Siria, rodeados por EEUU

Entre los campos más destacados de Siria se puede mencionar Al-Omar, el más grande, que se ubica en la provincia de Deir Ezor.

La región de Deir Ezor también abarca la planta de gas, Koniko, donde la llamada coalición internacional, liderada por EE.UU. ha desplegado a finales de mayo un sistema antimisiles Patriot, alegando proteger esta zona del grupo terrorista EIIL (Daesh en árabe).

Asimismo, en la provincia de Al-Hasaka en el noreste del país, se encuentran el campo petrolero de Rumilan, y el campo gasífero de Al-Jibsa.

HispanTV