Croacia
Foto: Lechuguinos.com

Puede que se haya ganado la simpatía de muchos durante el mundial, pero la presidenta de Croacia es acusada de xenófoba y de sus inclinaciones fascistas.

La presidenta de Croacia, Kolinda Grabar-Kiratovic, quien enamoró periodistas y espectadores de todo el mundo, esconde detrás de su sonrisa una dirigente xenófoba, amiga de corruptos y el fascismo.

Para conocerla mejor le decimos que, ganó las elecciones en diciembre de 2014 con el partido ultraconservador Unión Democrática Croata y un programa xenófobo y antiinmigrante.

En su carrera politíca, tuvo que esquivar con éxito el primer escándalo en el que se vio envuelta, cuando se descubrió que su marido viajaba gratis a costa de las arcas públicas, cuando ella fue embajadora en Washington.

Pero el escándalo que puso a sonar las alarmas de muchos fue cuando se dejó fotografiar con la bandera de los ustachas, los fascistas croatas que se pusieron al servicio de los nazis para exterminar judíos, gitanos así como serbios y bosnios musulmanes, sus “hermanos” balcánicos.

Cabe destacar que, su foto posando sonriente junto a compatriotas con la bandera filonazi croata, no fue un pecado de juventud postadolescente. La fotografía se la tomó apenas en noviembre de 2016, durante un viaje a Canadá, ya como jefa de Estado.

Ante la polémica, la mandataria croata le quitó importancia, recordando que esa misma bandera ondeó en el Parlamento cuando su país luchaba por su independencia.

Esto explica no sólo el ultranacionalismo arraigado entre los croatas, sino que se hayan escuchado cánticos de los criminales ustashas en las gradas de los estadios rusos, sin que nadie haya puesto el grito en el cielo.

Actualmente, en materia futbolera,  es cuestionada por su amistad con Zdravko Mamic, un controvertido hombre de negocios, que huyó a Bosnia tras ser condenado por haber manipulado el futbol croata para ganar millones de dólares en transferencias y decidir todo de acuerdo con sus intereses.

Redacción Lechuguinos