El diplomático venezolano Alex Saab advirtió en una carta abierta sobre la peligrosa obediencia de Cabo Verde a los Estados Unidos.

El diplomático venezolano Alex Saab advirtió en una carta abierta sobre la peligrosa obediencia de Cabo Verde a los Estados Unidos.

Saab afirmó que “Cabo Verde, bajo la dirección de los Estados Unidos, está sentando un precedente peligroso”, en una misiva dirigida al pueblo de Cabo Verde, donde está secuestrado desde hace más de un año.

El Enviado Especial señaló que la conducta de Cabo Verde es “una práctica que potencias como China y la Federación de Rusia están observando y que, tarde o temprano, puede producir un efecto ‘búmeran’ que afectará tanto a los Estados Unidos como a Cabo Verde”.

Saab enfatizó que su rango diplomático le conceden inmunidad e inviolabilidad, “por las leyes y normas internacionales que rigen el movimiento de diplomáticos en todo el mundo”.

Asimismo, agradeció el apoyo del pueblo caboverdiano a su familia, que aún espera el visado que les permita entrar a Cabo Verde, como lo ha establecido el Tribunal de Barlavento.

A continuación, presentamos el contenido de la carta:

Carta a los Caboverdianos

¡Saludos!

Me gustaría enviar mi agradecimiento personal a todos los caboverdianos que han expresado su apoyo a mi esposa e hijas que han estado esperando una visa durante más de 2 semanas para ingresar a Cabo Verde. El Tribunal de Barlavento dictaminó que mi familia está autorizada a estar conmigo mientras permanezca en este restrictivo régimen de arresto domiciliario, por lo que no puede haber excusa para el retraso en la emisión de dicho visado.

Por otro lado, el mismo tribunal, el 31 de agosto, ordenó que me trasladaran de la isla de Sal a la ciudad de Praia, ya que necesito urgentemente atención médica especializada.

Resulta que siete semanas después, casi dos meses después, todavía estoy detenido en Sal, mientras que mi salud se deteriora gradual e irremediablemente.

En resumen, estamos tratando con dos decisiones judiciales claras y objetivas a las que las autoridades políticas y policiales de Cabo Verde se oponen, a dos denegaciones incomprensibles y absolutamente ilegales, en flagrante violación de las órdenes judiciales, con respecto al cumplimiento de ellas.

En el caso de la visa para mi familia, el gobierno caboverdiano afirma que su presencia en el país «pone una presión indebida sobre el sistema legal», mientras que la policía habla de «preocupaciones de seguridad».

Por mucho que lo intente, no puedo ver qué amenazas concretas para el sistema judicial caboverdiano pueden representar mi esposa e hijas, de 4 años y 18 meses. Es impensable que las autoridades conciban una conminación de cualquier tipo por su parte, pero es posible que puedan proyectar, con la visita de mis seres queridos, una amenaza a su conciencia y paz mental, teniendo en cuenta todas las injusticias que son y han estado cometiendo contra mí y mi dignidad.

Pero cualesquiera que sean las razones por las que el Gobierno de Cabo Verde está rechazando el visado en cuestión, el más adecuado en democracia, del que su país se presenta como ejemplo, sería que sus gobernantes compartieran esas mismas razones con ustedes, los ciudadanos de esta gran nación, de un país pequeño en tamaño pero enorme en su dignidad como pueblo.

En cuanto a las preocupaciones de seguridad que la policía ha señalado como el principal obstáculo para mi traslado a la ciudad de Praia, quiero asegurarles que mi equipo de defensa proporcionó a la policía varias opciones de alojamiento, todas ellas consideradas apropiadas para mantener el régimen penitenciario restrictivo al que estoy sujeto. Por lo tanto, no hay ninguna razón plausible para que dejen que mi salud se deteriore, posponiendo indefinidamente mi traslado a la ciudad de Praia con el pretexto de cuestiones de seguridad, que no existen.

Desafortunadamente, el gobierno de Ulisses Correia tiene un historial probado de ignorar las decisiones judiciales vinculantes y las recomendaciones pertinentes de las Naciones Unidas. Les recuerdo que los días 15 y 24 de marzo de este año, el Tribunal de Justicia de la CEDEAO, compuesto por el ex Ministro de Justicia de Cabo Verde, la Jueza Relatora Januária Costa, decidió que mi arresto era ilegal y que debía ser liberado de inmediato. En la misma línea, los días 8 y 16 de junio, el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas decidió que se suspendiera el proceso de mi extradición mientras se llevaran a cabo las investigaciones sobre la tortura y la negativa a proporcionar atención médica, acusaciones que hice contra funcionarios caboverdianos.

En ambos casos, se ignoraron las determinaciones de estos órganos, en una actitud que revela un grado absolutamente insultante de arrogancia por parte del Gobierno, que es difícil de entender de una nación que se unió a estas organizaciones internacionales precisamente para superar su pequeñez y hacer algo más grande, preservando su dignidad.

Pero parece que, en el presente caso, todas las aspiraciones de Cabo Verde de integrar el concierto de las Naciones y constituirse como un ejemplo a seguir, fueron arrojadas por la borda en nombre de los expedientes políticos.

Soy Enviado Especial de la República Bolivariana de Venezuela y su Embajador Adjunto ante la Unión Africana. Estos dos cargos y funciones me otorgan indiscutiblemente una inmunidad e inviolabilidad personal garantizada por las leyes y normas internacionales que rigen el movimiento de los diplomáticos por el mundo y les garantizan el derecho a no ser perseguidos, encarcelados y condicionados en el cumplimiento de sus misiones.

Ocurre que, con su actuación, Cabo Verde, bajo la guía de Estados Unidos, está creando un peligroso precedente, iniciando una práctica que están observando potencias como China y la Federación de Rusia y que, tarde o temprano, podría producir ua efecto “boomerang” que afectará tanto a Estados Unidos como a Cabo Verde.

Es a estas consecuencias, nocivas en el corto, mediano y largo plazo, que les llamo la atención, así como los invito a echar un vistazo a la situación en la que me han colocado el Gobierno y el Poder Judicial de su país,Al que deseo, sin embargo, los mayores éxitos en su camino hacia el desarrollo y la plena independencia. En este camino, Cabo Verde tiene muchos desafíos, y uno de ellos es calificar su maquinaria judicial y mejorar su sistema político, cuyos actores deben ser elegidos con discreción y precisión entre los mejores hombres y mujeres que tiene el país, y esto es, seguramente. el momento adecuado para ello.

Dondequiera que esté, detenido en condiciones extremadamente restrictivas, ya me siento identificado con su país, del cual, lamentablemente, sé muy poco a pesar de vivir en él durante un año y medio. Pero me conmueve el espíritu de Cabo Verde, esa característica que identifica al hombre común de estas islas.

Así que les dejo aquí mis mejores deseos.